Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante.
-Un carpintero que a pasear con una morsa fue, le soprenció el encontrar arena junto al mar:
- Señor Morsa, yo calculo que en dos años por lo bajo, barreremos esta arena, si le agrada a usted el trabajo.
- ¡¿Trabajo?! Es tiempo ya de descansar, tirados junto al mar. Y no te pongas a barrer la playa y su arenal. No me hables de trabajo que para eso no nací ¡Volcar, vagar! Esa es la ley, y así lo manda el Rey...
-Maaaaamá ya está vieja y su hijo le dice muy vieja y añacas tu edad.
¡No debes ponerte de manos mamá ni tampoco golpear a papá, mamá ni tampoco golpear a papá!
--TÉÉ!
-Claro, té! Cómo no se me había ocurrido? Té...
-AZÚCAAR!
-Azúcar! Claro, azúcar. Dos cucharas... dos cucharas. Gracias, eso es.
-JALEAA!
-Jalea! Se me olvidaba la jalea...
-MOSTAZAA!
-Mostaza, sí! Mos... mostaza? No! Ni que fuera un sandwich! Limón, eso sí!
- Perdón! no pense que...
- Hay esta la diferencia, si no piensas no hables
-- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca
- Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
- Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.
--¿Quién eres tú?
-Ya no lo sé, señor, he cambiado tantas veces que ya no lo sé
-Lindo, lindo, parpadea. Estrellitas en el cielo. Y allá arriba están volando, con alitas de murciélago
sábado, 1 de mayo de 2010
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